La depresión clínica constituye hoy en día un problema de salud con graves repercusiones para el paciente, los familiares y la sociedad en general.


La depresión nos afecta física y mentalmente en nuestro modo de sentir y de pensar. Se presenta como un conjunto de síntomas de predominio afectivo (tristeza patológica, apatía, desesperanza, decaimiento, irritabilidad, sensación subjetiva de malestar e impotencia frente a las exigencias de la vida) que además puede causarnos ansiedad, pérdida del sueño, del apetito, y falta de interés o placer en realizar diferentes actividades.


Las razones que se han detectado para caer en un estado depresivo son muy variadas, desde tener un acontecimiento emotivo, como la pérdida de un trabajo o terminar una relación amorosa importante; hasta una suma de factores y acontecimientos, como cambiar de residencia, dificulta para interrelacionarnos o sentimientos de rechazo por nuestro físico o forma de ser. Sin embargo, hay gente que puede llegar a sentirse deprimida sin ninguna advertencia previa.


Es muy importante recalcar que la depresión clínica no es simplemente una angustia, es una tristeza o melancolía permanente. Un sentimiento negativo que nos lleva a sentir inútiles y sin esperanza. Nos hacer perder el placer por vivir y origina tensión en el trabajo y en nuestras relaciones, agravando condiciones médicas e incluso orillarnos al suicidio.


Tanto el diagnóstico como el proceso de superación de la depresión debe venir de la mano de un experto. Pedir ayuda es fundamental, así como ponerse en manos de profesionales en el tema.


Es necesario acudir al psicólogo y que éste ayude a entender la razón del malestar y cómo puede superarse. En definitiva, acudir a psicoterapia para aprender a interpretar la realidad desde un punto objetivo y útil.


Fuentes:

www.mentalhealthamerica.net